Los vecinos de Talamí dicen que en su pueblo nació el diablo. Y en las laderas de sus endemoniados cerros, hoy estudian cómo mejorar su relación con el medioambiente.

Talamí es un pequeño pueblo colonial, al sureste de Santiago, donde muchos, aseguran, nació el diablo, mito consagrado en una resbalosa folklórica conocida como el Diablito de Talamí.

Enclavado en la ladera de un cerro y a 17 km de Alhué -la comuna más rural y aislada de la Región Metropolitana- sus pobladores están dedicados principalmente a la agricultura de vides y frutas.

Un proyecto de la junta de vecinos de Talamí, y financiado a través de un Fondo de Protección Ambiental del Ministerio del Medio Ambiente, llamado “Talamí sustentable con el uso de energías amigables”, busca que los vecinos de esta pequeña localidad rural aprendan a manejar herramientas medioambientales y sustentables para mejorar la productividad de sus tierras y la relación con su entorno. La iniciativa pretende que los vecinos puedan, por ejemplo, fabricar sus propios hornos solares, o aprender de compost y lombricultura, técnicas con las que esperan, además de no contaminar, economizar en su cadena productiva.

El proyecto es dirigido por Ecocentro Eluwn, una organización ecológico experimental con sede en San Pedro de Melipilla, que trabaja en la restauración de ecosistemas dañados (ver recuadro).

“Nos han contratado para conducir un programa de capacitaciones que comprenden varias temáticas, todas relacionadas con las tecnologías socialmente apropiadas, tanto para lograr eficiencia energética como para promover el trabajo conjunto para el desarrollo comunitario”, dice Gustavo Lerner, fundador de Eluwn y quien dirige los talleres.

El proyecto contempla nueve módulos, que se han impartido todos los sábados desde abril pasado y que finalizan el 29 de septiembre. El primero fue Ambientalismo y Diseño Permacultural; luego le siguieron Energía y Tecnologías Socialmente Apropiadas; Cocinas y Secadores Solares; Calentadores de Agua; Saneamiento Ecológico (biofiltros y letrinas secas); Auto y Bioconstrucción; Compost y Lombricultura; Huerto Orgánico Biointensivo y manejo de Incendios Forestales.

“Los vecinos de Talamí son muy activos en la defensoría ambiental y participan en acciones para mitigar la contaminación y los desmanes provocados por la gran minería de la zona”, dice Lerner.

Una vez que el ciclo de talleres culmine, los vecinos montarán un Centro Demostrativo en Talamí, para que todos los habitantes del sector se beneficien de las técnicas aprendidas. “La idea es llevar estudiantes y visitantes para que vean lo sencillo que es replicar estas tecnologías para cambiar un poco sus estilos de vida, y convertirse en aportes para construir un mundo mejor”, dice Lerner.

Fuente: La Tercera

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